Sacando a la academia de su empaque

En la publicación anterior, ya se había comentado algo al respecto de la poca ‘cultura de diseño’ presente en Colombia, pero en esta publicación analizaremos más las causas de esto y algunas acciones que se podrían emprender en la educación para cambiarlo. El ’empaque’ al que hacemos referencia en el título de esta publicación es, precisamente, un empaque que viene con unas instrucciones previamente definidas.

Educación media – superior.

Soy un gran defensor de lo que llaman en la Tadeo Universidad abierta, haciendo referencia a la ausencia deliberada de exámenes y/o pruebas para permitir la admisión de los estudiantes a las distintas carreras profesionales. Éste ha sido un asunto de gran controversia en las distintas facultades y programas, pues muchos consideran que el nivel académico y la calidad del discurso se ven notablemente reducidos al no existir este tipo de filtros. ¿Por qué, entonces, defiendo esta posición? Creo que los que toman la posición anteriormente citada tienen razón, pero carecen de una consideración importante de contexto: estamos en Colombia y en la formación media (bachillerato) no hay un acercamiento real que permita a los estudiantes hacerse una idea clara de lo que es una profesión y esto es particularmente evidente en diseño. De esta manera, vemos a muy pocos bachilleres que entran a las distintas escuelas de diseño con una idea clara de lo que se trata la disciplina (si acaso, han oído hablar algo de la Bauhaus); por el contrario, vemos a la mayoría de diseñadores haciéndose diseñadores en su formación. Esto es lo admirable del diseño colombiano y de las escuelas de diseño en Colombia. Por eso tampoco acepto el concepto de Universidad abierta como algo permanente, sino como una acción coyuntural mientras se toman acciones sobre la educación media; esto ya se está haciendo en estados unidos, impulsado por el Instituto de Diseño de Stanford y su Laboratorio k-12, quienes se han preocupado por aprovechar el Pensamiento de Diseño (Design Thinking) en la formación básica y media, para impulsar cambios desde la visión de proyectos y capacidad de creación de los jóvenes estadounidenses.

De tareas a proyectos

Pero la formación en (y ‘por medio de’) diseño, tanto en la educación media como en la superior o profesional, no es asunto de adquirir una serie de conocimientos históricos (Bauhaus) y/o técnicos (manejo de máquinas y materiales), tanto como de adquirir una visión de proyecto. Además de la referencia anteriormente citada (K-12 Lab), hay un interesante proyecto en curso en un condado rural de EU llamado Bertie County llamado Project H (Proyecto H); este proyecto, liderado por la diseñadora Emily Pilloton se puso a la tarea (hm, el reto, mejor) de trasladar su estudio a una zona rural de EU para crear un foco de desarrollo por medio de la explotación del capital creativo de su población. Uno de sus proyectos más importantes era el trabajo con el colegio local (razón inicial por la que fueron a BC), sobre el cual lograron modificar su currículo, buscando formar por medio de proyectos, en vez de tareas. Lo particular e interesante de este tipo de formación es que sirve para formar en diseño, tanto como para formar en distintas disciplinas y la misma formación básica y media. Más allá de las variadas virtudes que tiene el Project H, quisiera resaltar e interés por formar a través de proyectos, involucrando a los estudiantes de manera activa y llevando el ‘diseño en los colegios’ más allá de lo obvio y conocido (carteleras, anuarios, etc.).

Era de los datos

Una de las situaciones que ha permitido que se hayan dado ciertos cambios en los paradigmas de la educación es el ingreso a lo que algunos expertos, probablemente recordando a McLuhan, llaman la era de la información. El acceso universal a la información gracias al Internet ha cambiado la manera en la que realizamos la mayoría de nuestras actividades diarias, pero quisiera hacer referencia a como ha comenzado a cambiar la educación. Hoy en día, quien tiene la información tiene el poder, y con base en esa premisa es que se han erigido las miles de vacas sagradas presentes en las facultades y escuelas Colombianas (y del mundo); el tema es que las cosas han cambiado y ahora nadie, como persona, puede declararse ‘portador’ o ‘transmisor’ de la información, lo cuál implica un gran inconveniente para las vacas sagradas anteriormente mencionadas. Hay dos referencias que considero de gran importancia traer a colación: por un lado, valdría la pena recordar el diagrama elaborado por Nathan Shedroff, en el que evidencia los distintos niveles de la información, lo que nos lleva a preguntarnos si realmente estamos en la era de la información o si en realidad estamos es en la era de los datos; además de esto, vale la pena reflexionar en qué punto intervienen los docentes en la formación de los jóvenes: ¿serán simples transmisores de datos e información? ¿o podrán propiciar la creación de conocimiento colectivo? Por otro lado, valdría la pena traer a colación la experiencia de Wikileaks, en cabeza de su creador Julian Assange, quién ha entendido que el acceso a la información debe ser universal y no convertirse en un instrumento de manipulación política del poder. Estas experiencias pueden (y deben) propiciar que los estudiantes hoy en día adquieran un sentido crítico frente a su formación y no se dejen meter los dedos a la boca, con docentes que trabajan pontificando información sobre la que reclaman una autoridad sin sentido. Es por esto que las dinámicas en las aulas de clase deben pasar de una transmisión individual de información a una construcción colectiva de conocimiento.

Proyección social

Hay un indicador muy importante de la calidad académica de los programas profesionales, que ambiguamente se le denomina proyección social. Digo ‘ambiguamente’, pues no hay criterios claros para medir el impacto de este indicador y la mayoría de las veces se somete a la interpretación del evaluador. En este espacio no busco aclarar mucho al respecto del indicador, tanto como relacionar el concepto de proyección social con el ‘desempaque de la academia’. Habría que comenzar por aclarar que la proyección social va mucho más allá de la la ocupación de los egresados en el mercado laboral e implica todas las acciones que, impulsadas desde la academia, tienen algún impacto en distintos niveles de la sociedad. Esto es muy importante en relación con lo que venimos hablando, pues la educación por proyectos en el marco de la proyección social permite darle nuevos alcances a los proyectos que se llevan a cabo en las escuelas, así como dimensionar el alcance de la proyección social desde el impacto de los proyectos. Usualmente se ejemplifica esto con los éxitos que cosechan los egresados de determinados programas, pero en este caso me valdré de los éxitos de los aún estudiantes, buscando resaltar la importancia de la proyección social en la formación profesional. Nicolás Hernández es un estudiante de último semestre de Diseño Industrial en la Tadeo, quién como proyecto de grado decidió trabajar con comunidades vulnerables, para ayudarles a construir oportunidades con creatividad. Él está trabajando con el barrio de La Paz, elaborando una serie de actividades con la comunidad para ayudarles trabajar oportunidades a partir del potencial creativo que todos tienen. No sabemos cómo le iría a Nicolás en el (sobrevalorado) mercado laboral, pero podemos ver una importante muestra de proyección social desde una nueva perspectiva y que solo es posible en ese nuevo tipo de educación, en la academia desempacada.

Pintando Ando

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12 Comments

  1. SantoMilo wrote:

    Quisiera pensar “la universidad abierta” como una verdadera campaña altruista pro educasión-cultura- diseño, pero el sentido común me aterriza con una realidad ineludible, “la educación superior como negocio” ninguna empresa discrimina a un consumidor.

    Me parece que esta quimera, o estrategia ha llevado al detrimento de muchas facultades y que carreras como DISEÑO INDUSTRIAL, sean vistas como una salida fácil para asegurar un requisito social “el cartón universitario” son muchas personas las que lo reconocen abiertamente. No podemos consentir la mediocridad y el cinismo, de personas que salen al mundo laboral a enlodar un titulo que a algunos nos produce ORGULLO, que el diseño se fije en la cultura popular como una carrera GENERICA Y LIJERA.

    Comparto la idea que no todos deben ser automatas de Rhino y 3D max, recitar de memoria el catalogo de materiales de Dupont, hablarle de entropías y proxémica a la tía, (Bien para los que tienen al facultad de hacerlo) pero si conocer las competencias del diseño, poder relacionar conceptos con hechos tangibles y tener la capacidad de estructurar un proyecto sean productos o servicios.

    Un amigo me dijo en estos días con el tema en la mesa: “entre mediocres menos competencia”
    yo opino que entre más gente desubicada menos seriedad y reconocimiento del trabajo del diseñador.

    • calderonp wrote:

      Obviamente no estoy de acuerdo en que reine y prevalezca la ‘revolución de la mediocridad’, ni en la academia ni en el mundo profesional. Pero por eso insisto en que se debe trabajar es en el proceso formativo y no tanto en el ‘filtro’ de entrada. Sigo insistiendo en la pregunta: ¿qué pasa con los que nos ‘hacemos’ diseñadores, por vocación y profesión, en el proceso formativo de la carrera? Me incluyo, pues aunque fui aplicado al investigar cuando entré a estudiar, sinceramente no tenía gran idea por donde iba la cosa verdaderamente.

      No voy a defender lo indefendible, que en este caso es el carácter mercantil de la universidad privada, pero mi argumento está al margen de lo burocrático. Tampoco voy a dejar de ser crítico porque esté dentro de la institución, creo que hace falta serlo para que la Universidad avance.

      En conclusión: Milo, estoy de acuerdo con usted en casi todos los planteamientos, pero creo que la ‘discusión’ va por otro lado… personalmente, me considero intolerante [lindando con lo ‘alérgico’] a la mediocridad en sus distintos niveles y manifestaciones; pero también entiendo que es un tema, casi, cultural, por lo que creo que hay que trabajar por cambiar esa situación en vez de ‘juzgar’ a los que viven dentro de ella. Los que sencillamente se muestran intransigentes al cambio… que se jodan [pero que no digan que no lo intentamos].

  2. SantoMilo wrote:

    En escénica estamos más en acuerdo que en discrepancia.
    igualmente, cuando entré a estudiar diseño, mi motivación fue el amor hacia los objetos, y aunque no los dejo de amar, forjé una relación más estrecha con las ideas y los servicios.

  3. David Joshua Sanabria Hernández wrote:

    Yo soy de los que sostengo que fijarse en las cosas malas o negativas de algo… (en este caso pues la universidad) es demasiado fácil… Claro, es que quien no ve, por ejemplo que existe un problema de seguridad en la universidad, ( a usted lo pueden estar robando gente dentro o fuera de la universidad). Entonces fácilmente yo concluyo “na eso es por esa verraca ley del rector de de puertas abiertas”, pero realmente yo me pregunto, sera que si es por esa ley o política?… lo dejo ahí.

    Esto se aplica de igual manera para el tema de la mediocridad de nosotros como estudiantes, fácilmente podemos concluir que la cosa se esta dando gracias a una falta de filtro de ingreso a los programas, o por que los profesores no exigen y contribuyen en cierta medida a la mediocridad, (solo hay que sentarse en algunas zonas comunes de la universidad, para ver cuan común son este tipo de opiniones).

    Lo que me parece mucho mas difícil ( y lo dejo a los que lean el comentario para que lo refuten) es desde nuestra capacidad como estudiantes, poder llegar o transformar este tipo de opiniones facilistas porque de lo contrario creo que solo estaríamos castigando y aislando a las personas que no consideramos que se encuentran con el nivel suficiente para aprender o descubrir su propio potencial (partamos del hecho de que tenemos un tipo de consciencia mas estructurada con respecto a nuestra disciplina a medida que pasan los semestres).

  4. alfredo gutiérrez wrote:

    Colegas y amigos, cuando descubro estás dinámicas entre gente joven, autorreflexiva y amante de la profesión, se me ocurren algunas cosas cortas (por ahora):

    1. Mejoramos (esté tipo de diálogos no los vi antes),
    2. Interactuamos (si más gente se une a esta dinámica tanto mejor).
    3. Proponemos (comenzamos a pensar el panoramos en grande, querido Milo, la mediocridad es el gran regulador del sistema no sólo en el diseño sino en todo… recuerdo el famoso libro de José Ingenieros que tanto me marcó: “El hombre mediocre” (al que por supuesto se le podría añadir la mujer…. mediocre, y ambos en plural) sin embargo mediocre para mí es ir a ritmos término medio y para quiénes sean felices con ello eso está bien. Somos nosotros quienes tenemos el gusto de intentar renovar los discursos y mover las mareas de la profesión y ahí vamos.
    4. Vacía y todo pero esa es mi respuesta por ahora, me han dejado ustedes pensando, y me tomaré el tiempo necesario para aportar (trato de hacerlo –casi– siempre).

  5. Joha CorLag wrote:

    Sin calificar el artículo con bueno o malo, (más que bueno en lo personal) es necesario resaltar lo bien que refleja la realidad.

    El filtro debería existir, cargar el diseño con personajes inspiradores y no con personajes “x” que llegan a él porque no les gustan las matemáticas o no son buenas en la lectura; porque todavía piensan que los diseñadores somos una clase de analfabetas que lo único que hacemos bien es dibujar.

    Pero también es cierto que el filtro se hace solo. Muchos dirán ser diseñadores pero obtener un pensamiento de diseño es cosa de pocos. “todo el mundo puede diseñar” pero y ¿cuántos pueden comunicar con el diseño?

    El papel del docente en estos momentos más que enseñar es compartir y dejar que le compartan. ahora el conocimiento puede ser de todos. La academia es un lugar lleno de oportunidades para tomar decisiones propias gracias a las experiencias y conocimiento de muchos. Necesitamos un lugar donde eso sea posible.

    y estoy convencida que los que creemos en lo que hacemos, hacemos un mejor diseño haciendonos así mismo mejores personas.

  6. Maria Fernanda Angel wrote:

    Como siempre, este tipo de discusiones me pone los pelos de punta y continúan mis interminables cuestionamientos

    PIENSO que si todos empujamos hacia esa universidad abierta y la descentralización de la información, iremos por buen camino, todos con un mismo norte por la construcción colectiva del conocimiento. Para lograrlo, debemos transmitir el mismo mensaje pero con distintos tonos (los distintos tonos enriquecerá y nutrirá el mensaje)

    PIENSO que mientras eso no pase, el contexto -académico- seguirá congestionado y confundiendo-nos,los,las-

    Mientras ese contexto -académico- siga congestionado (lleno de ruido,incertidumbre, desasosiego, DESINFORMACIÓN, etc) no podremos hablarle sobre, de, con, hacia el, para Diseño a la sociedad.

    PIENSO que para que eso pase debemos dejar a un lado intereses personales-políticos y construir-luchar-alcanzar-mover intereses COMUNES…que nos beneficien a nivel interno-academia y externo-sociedad (proyección social, conocimiento, información, ejecución, planes de acción a nivel local, departamental, nacional)

  7. SantoMilo wrote:

    Mi propuesta es una invitación a contemplar la -anomalía- en el ámbito académico, específicamente los EDUCADORES, es muy poco lo que podemos hacer los que estamos por fuera del sistema, desde mi trabajo y cotidianidad abogo por la intención de denunciar, criticar y censurar (así sea mal visto en nuestro contexto próximo) Estoy convencido que la critica es el primer paso ya que la experiencia nos muestra la gran mayoría responden mejor a la censura y la amonestación que a la autorregulación (si no no creeríamos en el cielo y el infierno)

    Hay que tomar posturas y no perder más tiempo con ligerezas.

  8. sebastian chavez wrote:

    Primero debo confesar que estos espacios muestran que el diseño va creciendo, tanto académicamente como profesionalmente, como Pablo lo dice, esto permite una construcción colectiva de conocimiento a partir del debate (reply) y las ideas encontradas (o no).
    Entrando al tema hay varios puntos que quisiera tocar. 1. En cuanto a lo de los filtros creo que es entendible la visión de la mediocridad que he leído en comentarios anteriores, de hecho el transcurrir de la carrera es un filtro en si mismo, sus materias, los profesores, los compañeros, todo lo que compone la academia va moldeando en nosotros el diseñador que seremos y si no es así en algún momento nos cuestionará sobre si realmente el diseño es lo nuestro, el filtro sería, a mi modo de entenderlo, una cuestión mas de la educación como un buen negocio (sin entrar a juzgar lo bueno o malo de esa afirmación). 2. La educación como método enajentante, que cree en la memoria y la repetición como aprendizaje está mandada a recoger, ya mostró que priva en muchas ocasiones de la capacidad de abordar las situaciones con una posición critica y propositiva; la educación en diseño y lo que se conoce como design thinking brinda la posibilidad de enfrentarse a los retos de una manera diferente, la creatividad, la innovación, el pensamiento paralelo nos abre una cantidad de posibilidades para educar y ser educados, estoy seguro que eso aplicado a etapas formativas de la persona tendrá un impacto positivo y significativo en la sociedad (ej. sería muy interesante ver a un político haciendo un estudio completo de las variables de X problema, articulando, priorizando, y generando soluciones creativas).
    3. He tenido la fortuna de tener como compañeros, profesores, conocidos a personas que están haciendo esfuerzos por sacar al diseño de lo obvio, de mostrar al diseño y al diseñador como indispensable en cualquier mesa de trabajo, y ya hay ejemplos de eso (proyecto H, el proyecto de Nicolas, y muchos mas) el problema es que todo ese romanticismo se estrella de frente con una realidad no tan ideal, y la proyección que teníamos en un principio como diseñadores se opaca un poco… es fácil hacer lo que realmente se quiere hacer con su carrera?

  9. la* wrote:

    La educación al igual que el mundo tiene que renovarse, re-diseñarse constantemente. Como dice Pablo es muy cierto que los métodos con los que fuimos enseñados nosotros en el colegio no pueden seguir siendo los mismos de hoy en día. La información está ahí pero como trazar el camino, como unir la piezas. Creo que el docente es completamente necesario, siempre.

    Por otro lado la educación básica muchas veces va enfocada depende del colegio. Hay colegios que profundizan más en humanidades, hay colegios como en el que yo estudié que profundizan más en el campo científico. Esto a la final no lo puede escoger el niño que entra a estudiar a esta institución. Así es como nos preparamos según la onda que rige en el colegio al que “caímos” desde chicos.

    Es así como al llegar la hora de buscar universidad no es igual de fácil para todos el tener acceso a lo que deseamos estudiar. A mi honestamente me daba mucha rabia el ver a compañeras y amigos míos que estudiaban en colegios con enfoque en humanidades que sabían muchísimo más que yo de literatura, filosofía, arte, música mientras yo me pasé toda mi adolescencia detestando mi colegio, mis maestros mis clases de ciencias y las tétricas olimpiadas de matemáticas, simplemente estaba en el lugar equivocado.

    Al graduarme del colegio decidí que quería estudiar Arte. Miré las opciones. Me presenté a la Javeriana y a los Andes. En la Javeriana me hicieron un examen de admisión en el que me preguntaron acerca de las técnicas de pintura y dibujo, me pusieron a dibujar perspectivas y otras pruebas, me pedían que llevara mi portafolio, que solo acordarme los dibujos y cosas que llevé me muero de la vergüenza!!
    Me fue regular tirando a mal, pero claro! No tenía ni la menor idea de nada! En esas me aceptan en los Andes donde solo me pedían el resultado del ICFES y pagar, además dieron una atención muy cálida muy diferente a la PUJ. Al final no salí mala ni negada para el arte, después me cambié de carrera pero eso es otra historia… El punto es que fui rechazada en un lugar a que quería ingresar para aprender. Lo cual me molestó muchísimo y con lo que aún hoy no estoy de acuerdo.
    Creo que la universidad SI tiene que ser abierta. Si la persona escoge la carrera por que cree que el Diseño “es fácil” que así conseguirá sin mucho esfuerzo el tan anhelado “cartón” pues que el mismo proceso vaya decantando a los que de verdad están comprometidos con la carrera que cursan, que no es algo muy difícil de identificar. Para eso están los trabajos prácticos, las lecturas, las interacciones en clase, las evaluaciones. Que hayan quienes pasan fácil… es otra cosa.
    Pienso que la idea sería no cerrar las puertas. Tal vez ingeniarse un ciclo básico (hablando de la Tadeo) en el que se haga una introducción al Diseño donde el nuevo alumno se vaya sumergiendo en el tema, o algo por el estilo, pero no rechazar como lo hacen muchas facultades sobretodo en la universidad privada que de por si son un robo.

    Yéndome para otro lado, ideal sería que hubiera más educación gratuita en Colombia, educación al alcance del que quiere estudiar. Cupos suficientes en los planteles. La educación en Colombia es carísima! Pagamos mucho por aprender desde la infancia. Yo se que hay cosas muy difíciles de cambiar, solo es algo en lo que pienso y me doy cuenta ahora que vivo afuera en un país también de tercer mundo pero donde hay educación para todos. Los mejores profesores de Diseño en la mejor facultad de sur América sin pagar, como debe ser. Tal vez en Colombia esto suene muy lejano, no se que habría que hacer para que este lindo sueño pase, pero que de verdad esté al alcance de tod@s!

  10. […] design, delivering social products, is design for education, which has been quoted in a previous post. Industrial design in the 20th century said form follows function, while post-industrial design […]